|
01 Octubre 2011
Planteamos en nuestro último comentario, que afrontar un proceso de búsqueda de trabajo debe ser asumido con la misma mentalidad que si nos propusiéramos iniciar un negocio; donde el producto somos nosotros. Comentamos la necesidad de conocer bien el producto (a nosotros mismos) y sus fortalezas, para poder tener argumentos de “venta”.
Como todo negocio que se precie, otro aspecto fundamental es tener objetivos claros. En este caso se trata de nuestros objetivos personales/profesionales.
Frecuentemente la gente empieza su proceso de búsqueda mirando los anuncios, a ver en cual de ellos podría encajar su perfil, de acuerdo a su experiencia previa y formación. Este paso no es incorrecto, pero de alguna manera nos coloca en la posición de tomar nuestras decisiones en función de información externa. Hay otra cosa que deberíamos hacer antes de mirar el primer anuncio.
Las decisiones importantes, que marcan nuestro futuro, deberíamos tomarlas a partir de una reflexión personal, partiendo de la base de tener claro cual es nuestra vocación, o nuestra aspiración, sueños, pasiones, o como prefieras llamarle. Se trata de tener como referencia esta información que es estrictamente personal y viene del interior.
La definición de un objetivo concreto marca tu manera de ver la realidad, tus acciones y decisiones. Nadie puede garantizarte lo que conseguirás, pero si que tu camino y tus resultados serán muy distintos, a los que tendrías dejándote guiar solo por información externa y llevados por las circunstancias.
Esto vale para cualquier etapa en la que te encuentres: el primer trabajo, cambio profesional, re-inventarse, volver a empezar…







¿Quieres fortalecer tu red laboral? Únete a NET-Nou
Subscribe to RSS Feed




